La relación necesaria de los perros y los niños enfermos

Si existe un animal que siempre está presente en nuestra mente cuando hablamos de la salud, tanto física como mental, son los perros y sus habilidades para ser entrenadosentrenados y mejorar la calidad de las personas que padecen algún tipo de enfermedad.


En especial la relación de los perros y los niños enfermos, ya que suele crearse un vínculo muy especial que sirve como alivio, apoyo y, dependiendo de la enfermedad, en un detector de brotes o una herramienta de alarma para las personas que están alrededor de que algo no funciona bien.

Hay muchas razones por las que la relación de los perros y los niños enfermos debe fomentarse y perpetuar todo lo que la vida del animal dure.

A lo largo de este artículo, iremos viendo tanto los beneficios a nivel emocional como a nivel fisiológico que la creación de una relación entre perros y niños enfermos puede tener.

 

¿En qué puede mejorar la salud la relación de los perros y los niños enfermos?

perros y niños enfermos

 

Algo que es inevitable para las personas, incluso en el caso de los niños que padezcan una enfermedad, es el estrés que provoca el saber que estamos pasando por una situación inesperada, en un lugar como un hospital, con diferentes medicamentos o tratamientos y, además, sintiéndonos mal durante bastante tiempo.

Todo este estrés es producido por una hormona que produce nuestro cuerpo llamada cortisol y la cual, demostrado científicamente, se encuentra en niveles reducidos cuando se crea una relación entre un perro y un niño enfermo.

Esta disminución en el aumento de los niveles de la hormona cortisol también contribuye a la disminución de la presión arterial, lo que mejora el estado físico de los niños enfermos y favorece la recuperación de su enfermedad.

Por otro lado, hablamos de la salud mental que es igual de importante durante el proceso de recuperación de una enfermedad que todo el tratamiento para solventar la enfermedad en sí.

Y, en este caso, la relación de los perros y los niños enfermos también tienen su influencia en este sentido.

Tanto a la hora de reducir el sentimiento de soledad que puede sentir un niño enfermo durante los tratamientos o la estancia en el hospital, así como mejorar el estado de ánimo y acrecentar el sentimiento de alivio y apoyo durante el proceso de la enfermedad física.

 

¿Los perros hacen todo el trabajo?

perros y niños enfermos

 

Podríamos pensar, después de todo lo expuesto con anterioridad, que la relación de los perros y los niños enfermos es suficiente para aliviar o apoyar la situación durante la enfermedad e incluso, de manera indirecta, a sus familiares y/o cuidadores.

Pero esta relación va más allá y sus beneficios no se limitan a la presencia del animal y a unas cuantas caricias diarias o a dormir a su lado.

La relación entre un perro y un niño enfermo debe convertirse en una herramienta tanto para el paciente como para el familiar y el profesional que está tratando a la niña o niño enfermo.

Existen diversos casos, sobre todo, con enfermedades mentales como son el autismo o enfermedades con señales fisiológicas que puede detectar un perro, como es el caso de la diabetes, en los que la relación creada entre un perro y un enfermo se convierte en la herramienta perfecta para aumentar la calidad de vida y una mejoría en sus cuidados.

Los perros también son un “puente” perfecto para ayudarnos en situaciones en las que es complicado llegar a una persona o un niño que tiene una situación problemática o una enfermedad de la que no quiere hablar o solucionar.

Ocurre en muchas ocasiones en casos de abusos sexuales a menores o niñas y niños que padecen TDAH, por ejemplo.

En estos casos, se necesita cierta empatía y tacto a la hora de entablar conversación y realizar una entrevista con los niños que se encuentran en esas situaciones.

Es por esto que, crear una relación entre un perro y un niño es un puente ideal para aumentar la comodidad y confianza en la situación.

 

¿Cómo saber si un perro es bueno para un niño enfermo?

 

Los perros que se utilizan en este tipo de relaciones entre perros y niños enfermos suelen ser seleccionados con mucha precisión y formados de manera minuciosa para que estén en un nivel de tranquilidad y, a su vez, juego y trabajo óptimo para realizar las tareas que sean necesarias de cara a la situación en la que vayan a ser necesarios.

Sobretodo se intenta que sean perros que se adapten con facilidad, no se distraigan con bastante probabilidad, que acepten las órdenes de forma sencilla y rápida y que tengan un equilibrio entre las principales características que se necesitan en este tipo de acciones o relaciones entre perros y niños enfermos: apoyo, diversión, trabajo y atención.

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